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Hacia una agenda integral de políticas
Humberto Muñoz García
Campus Milenio Núm. 769, pp. 6 [2018-09-08]
 

El discurso educativo del próximo gobierno exige volver a algunos planteamientos, pero puestos en una óptica que permita la elaboración de una agenda que integre las políticas educativas. Es necesario atender los problemas del sistema de educación superior de una manera conjunta. Son varios los aspectos que hay que tener en cuenta:

1. Quienes van a formar parte del próximo gobierno han insistido en la necesidad de ampliar la cobertura, porque estudiar es un derecho. Ligan la cobertura, a la calidad, inclusión y equidad. Y hacen bien, porque en los hechos se asocian.

Sobre la cobertura hay análisis realizados por colegas del Seminario de Educación Superior para la Anuies y para la UNAM. Muestran que en esta materia un aumento sustancial de la cobertura podría ser de aproximadamente 140,000 estudiantes por año (casi 100 000 para el sistema público), para llegar a una tasa cercana al 50% hacia el fin del sexenio (1924). Lo cual sería un avance extraordinario, si se logra.

En especial, debería considerarse el crecimiento de la cobertura en el territorio, dada la estructura demográfica y escolar de cada entidad federativa, para disminuir la desigualdad histórica entre los estados. La atención prioritaria debe dirigirse a aquellos estados en los que no se ha alcanzado el promedio de cobertura en el país. Y decidir sobre qué base institucional (e instalaciones) se va a hacer, considerando el binomio público-privado.

Imperativo será apoyar a las universidades públicas estatales, para que absorban una parte del crecimiento. Habrá que reforzar a los tecnológicos con carreras específicas para el desarrollo del entorno local y difundir su importancia y prestigio. Igualmente, prever el aumento del costo por alumno, nuevas instalaciones y equipos, abrir carreras novedosas y pertinentes, y el profesorado.

2. Por lo que toca al profesorado habrá que tener en cuenta el aumento de plazas, regularizar al personal académico que cumple requisitos para obtener la definitividad, elaborar una política salarial para que el personal de carrera pueda efectivamente trazar trayectorias de vida en sus instituciones. Es relevante, asimismo, contar con programas de actualización y superación académica, en esta época donde la obsolescencia del conocimiento corre con rapidez.

Se va a requerir en las universidades una transformación del trabajo académico. Es indispensable producir conocimiento pertinente a la solución de los grandes problemas nacionales y locales. Y para ello habrá que romper las barreras disciplinarias, actuar en sus márgenes para innovar. Estimular la interdisciplina. Ello requerirá el trabajo en equipo. Todo junto tiene que modificar el marco estructural de la evaluación de la docencia y la investigación, y reforzar los mecanismos de seguridad social para quitar incertidumbres de lo que le espera al magisterio al final de sus trayectorias.

3. Un nuevo modo de organizar el trabajo académico dará pie para que la investigación y la docencia tengan vínculos más estrechos. Tales vínculos son una de las maneras más efectivas para elevar la calidad de la enseñanza, que en buena medida depende de la calidad del personal académico. Por motivos relacionados con el envejecimiento de los académicos en el país, y debido a la probable expansión del sistema educativo, el posgrado tendrá un papel predominante para formar científicos y humanistas, que reemplacen a los actuales y que, además, sean capaces de enfrentar los riesgos, incertidumbres y lo inesperado para la sociedad mexicana. La fusión ciencia, ciencias sociales y medio ambiente es un compromiso obligado.

4. La falta de financiamiento oportuno y suficiente, para que la educación superior avance hacia nuevas metas, es uno de los problemas centrales. La política de financiamiento es determinante del buen desempeño de las instituciones. Es una política crucial, porque de ella dependen otras políticas, programas y acciones de los gobiernos para el logro de la equidad y la calidad educativa. No alcanzará el presupuesto como se quiere fijar, para cubrir todas las necesidades que tenemos, para equilibrar las capacidades institucionales y contar con nuevas instituciones. Además, como han señalado, el próximo gobierno considerará que la educación superior impartida por el Estado es gratuita. En materia de financiamiento, habrá que consultar los trabajos de Javier Mendoza, investigador del IISUE.

5. La educación superior es una de las fuerzas más importantes para desarrollar el cambio social. Los mexicanos necesitamos un desarrollo sostenible en paz, tomar consciencia de que vivimos juntos, en un país que merece un buen destino, una ética política para transitar este siglo y establecer un régimen democrático en el que la educación superior sea un derecho y reconocida como un bien público. Ponderar los valores a ser incorporados en un marco jurídico nuevo que permita coordinar el sistema educativo, la participación de cada unidad en la diversidad, con respeto a su autonomía.

Los cinco puntos aquí destacados pueden elaborarse conjuntamente, en una agenda que se integre a los planes de desarrollo que se vayan a implantar a partir de 2019.


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Last modification: April 28 2016 13:39:11.  

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