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Por la inclusion de las humanidades
Humberto Muñoz García
Campus Milenio Núm. 775, pp. 6 [2018-10-18]
 

Nuestro país tiene una larga tradición humanista. Grandes escritores, historiadores, filósofos, pintores, escultores, músicos, cineastas enriquecieron la cultura nacional. Se han quedado hasta nuestros días dejando una herencia intelectual extraordinaria, que se aprecia en todo el mundo.

Nadie debería salir de la universidad sin haber leído, estudiado, las obras de personajes ilustres que nos dieron pensamiento social y sentido de mexicanidad, de cómo se funde el pasado y el futuro en el presente, para descolonizarnos. En este camino todos deberíamos tener acceso a las humanidades: el conocimiento que producen sirve para que cada uno pueda transformar su vida y la de otras personas en su entorno.

Las humanidades, a través de la reflexión sistemática y metódica, dan elementos lógicos, a quienes las estudian y cultivan, para elaborar juicios, evaluar e investigar, para articular los hechos sociales y proponer rumbos que eliminen la exclusión. Se trata de una cuestión de justicia. Son disciplinas que encauzan la acción y la reacción frente a los problemas de la sociedad y permiten formular soluciones prácticas. Las humanidades brindan perspectivas para la acción social razonada, la estimulan para que sea responsable. Animan el diálogo y la conversación pública, para llegar a acuerdos.

Con la creación de la Coordinación de Humanidades de la UNAM, en 1945, se dio paso a la investigación en los campos del conocimiento humanístico y de ciencias sociales, que desde entonces cuentan con respaldo institucional. Más adelante, se entendió que las humanidades y las ciencias necesitan ponerse en interacción para formar a los jóvenes en el bachillerato, y se abrió el CCH. En 1986, se creó el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Humanidades, al cual se le agregaría después la búsqueda de interrelaciones con las disciplinas científicas.

Esto es, en la UNAM llevamos tiempo insistiendo en la naturaleza de la interdisciplina como modo de producción del conocimiento, y hemos entendido que las ciencias naturales potencian sus resultados en beneficio de la sociedad cuando cuentan con la orientación y guía de las humanidades y las ciencias sociales. Las humanidades, además, son las que abonan el terreno para crear valores y símbolos que cohesionan a la gente para perseguir fines comunes.

La problemática nacional, y su abordaje para resolver asuntos de coyuntura y de cambio estructural, va a exigir que se produzca conocimiento desde distintas ópticas disciplinarias, en sus intersecciones, que es donde aparece la innovación. Los difíciles asuntos ligados a la salud, por ejemplo, tendrán que ser enfocados teniendo como referencia a las ciencias sociales, a la ética y a la filosofía, al menos. Será ineficaz que la ciencia se practique reducida a los aspectos de una sola disciplina. La educación tendrá que cambiar sus paradigmas pedagógicos y la investigación sus modos de producción, difusión y evaluación.

Para los académicos, las humanidades son una propuesta universitaria, y hoy tienen un papel crucial en medio del caos, la complejidad y la era digital. Se van a instalar industrias C5 en varias partes de nuestro territorio, donde la multiculturalidad se expande hoy en día. Ante nuevos procesos sociales, las humanidades enseñarán a cómo razonar críticamente, serán pieza fundamental para forjar la identidad de un pueblo, y una práctica ciudadana, tan necesarias en un mundo desbocado (Giddens) como el actual.

Para las nuevas generaciones una buena educación tendrá que serle útil a quienes la reciban, dar conocimiento pertinente al entorno social, que contribuya a elevar las capacidades sociales, que impulse la participación en los procesos de cambio, que permita construir vínculos de confianza, respeto, tolerancia, que abone a eliminar la violencia y estimule la colaboración. Estos propósitos pueden alcanzarse si se toma la decisión de explayar las humanidades en el campus para tener una educación de calidad.

Algunas de estas ideas las tuve presentes para decidir colaborar en una proclama por el reconocimiento y defensa de las humanidades que hicimos cuatro investigadores: una historiadora, un filósofo, un escritor y un sociólogo, que soy yo, el firmante de esta columna.

Me pareció correcto unirme a dicha proclama, porque la próxima administración federal desea incorporar las humanidades como pares de las ciencias en el CONACYT, al que se le agregaría la H. Este reconocimiento no es una concesión, es algo que tiene significado para la práctica científica y sus resultados en México. Es un cambio de fondo. Sí, en efecto, se crean programas multi e interdisciplinarios para que los esfuerzos de la ciencia y las humanidades coadyuben a formular soluciones a los grandes problemas nacionales, entonces hay una razón política de peso, que encontrará justificaciones en discursos académicos como el que se encuentra en la proclama, y espero que en este breve escrito.

PS: Hay un texto de Manuel Castells, al que me sumo para que Brasil no caiga en manos de los militares. Me sumo también a mis colegas brasileños en su lucha para que no se pierda la democracia, y a mis colegas mexicanos preocupados por América Latina.


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Last modification: April 28 2016 13:39:11.  

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